Nominado al Premio Goya al Mejor Corto Documental, ‘Solo son peces’ nos acerca la historia de tres mujeres que trabajan en una piscifactoría en los campamentos para población refugiada saharaui. Ana Serna, una de sus directoras, nos presenta su trabajo.
Zineuskadi: ¿Qué supone para vosotras esta nominación?
Ana Serna: La verdad es que estamos muy contentas. Los medios de comunicación se han interesado por nuestro trabajo y nos alegra mucho la acogida que está teniendo. También estamos muy agradecidas porque nos permite dar a conocer la historia de los campamentos a más gente.
Zineuskadi: ¿De qué trata ‘Solo son peces’?
Ana Serna: Es la historia de tres mujeres (Teslem, Dehba eta Jadija) que trabajan en una piscifactoría en medio de los campamentos de población refugiada saharaui. Estos campamentos están al sur de Argelia, en medio del desierto de la Hamada, que es conocido como el desierto de los desiertos. En verano puede llegar a tener días de 50ºC y vientos que acaban con las estructuras. En el documental se muestra cómo estas mujeres trabajan en la piscifactoría y llevan a cabo la crianza de peces, pero también es una metáfora de la resistencia que tiene el pueblo saharaui en los campamentos, y de esta situación de tener que criar peces cuando los tienen en sus aguas, en el Sáhara occidental. También habla de su condición de población refugiada a través de los peces, las tilapias, que al igual que ellas son “refugiadas”. Son originarios del Nilo, de Egipto, y también están donde no esperaban estar y sin posibilidad de nadar en libertad.
Zineuskadi: Podría decirse que se trata de un paralelismo entre la historia de los peces y de los refugiados, ¿no?
Ana Serna: Eso es. También está la situación geopolítica que tiene el Sáhara Occidental, porque los peces que ellos no pueden pescar, los que están en sus mares, sí que los pescamos en Europa debido a los acuerdos alcanzados con la Comunidad Internacional.
Zineuskadi: ¿Cómo nace este corto? ¿Cómo llegasteis a conocer la historia?
Ana Serna: La Asociación de Amigos y Amigas de la RASD de Álava lleva mucho tiempo trabajando para sensibilizar a la sociedad de la situación de los campamentos, y el año anterior a juntarse con nosotras hicieron un proyecto, llamado Saharaz Blai, en el que personas de Euskal Herria y de los campamentos participaban en la elaboración de un proyecto coordinado por la directora Elena Molina. Hicieron un corto, ‘Laatash’, que está disponible online. El siguiente año se acercaron a nosotras para seguir el mismo proceso. Lo bueno que tiene esta asociación es que entiende muy bien el poder de transformación que tiene el cine, así como su nivel narrativo y creativo. Entienden que es un proceso que si se deja abierto puede llegar más lejos, y, en este caso, la única premisa era hablar de la gestión del agua.
Escuchamos en una conversación que acababan de inaugurar una piscifactoría, y pensamos que no había mayor símbolo de la gestión del agua que crear una piscifactoría, que es, básicamente, piscinas es un desierto. Hicimos un primer viaje para guionizar el proyecto en colaboración con la escuela de cine de los campamentos. En ese proceso escribimos un poco la historia, con los compañeros tanto de allí como de aquí, y en el segundo viaje la grabamos.
Zineuskadi: El rodaje se hizo en el idioma autóctono, ¿no?
Ana Serna: Así es, ellas hablan hassanía. La comunicación con los compañeros era en castellano, y de las tres chicas alguna hablaba castellano también, pero nos solía traducir uno de los profesores de la escuela de cine, que también servía de apoyo y ayudaba en labores de dirección. Las entrevistas eran en hassanía, y nos las traducían simultáneamente.
Zineuskadi: ¿Encontrasteis muchas dificultades en el rodaje?
Ana Serna: A nivel gubernamental, no. La verdad es que, siempre y cuando el proyecto ayude a visibilizar su situación, ponen muchos medios a tu alcance, por lo que en cuanto a permisos no había ningún problema. Para nosotras rodar en los campamentos era nuevo y, gracias a que estábamos con los compañeros saharauis, lo pudimos llevar a cabo. Nos dimos cuenta de que allí el concepto del tiempo es muy diferente; las cosas no tienen prisa. Y menos mal, porque entendimos que gracias a ello llevan resistiendo tantos años. Si tuvieran un concepto más cercano al nuestro, probablemente el proceso hubiera sido diferente.
Por otro lado, en la época en la que fuimos nosotras, en el mes de abril, ya empezaba a hacer calor, por lo que solo se podía grabar a determinadas horas: al amanecer y al atardecer en exteriores, y en las horas centrales en interiores, pero tampoco mucho tiempo porque las cámaras se apagaban. Había que tener en cuenta muchos factores, por lo que teníamos que estar continuamente asesoradas por los compañeros.
Zineuskadi: La ayuda local fue primordial en este proyecto, ¿no?
Ana Serna: Sin duda. También hay que tener en cuenta que para nosotras había un choque cultural muy grande. El idioma no lo es todo, hay una diferencia cultural que si no es por la gente que vive allí no se podría solventar.
Zineuskadi: El corto nos presenta una historia de superación y de supervivencia…
Ana Serna: Sí, nosotras lo vimos así. Conocimos el proyecto y a las tres protagonistas y, tras reflexionar, les preguntamos: ¿podemos contar esta historia? Ellas nos miraron serias y nos preguntaron si tendría un componente político. Nos daba un poco de miedo responder porque no sabíamos cuál era su intención, y nos comentaron que si no tenía cierto componente político no lo harían. Nos quedó muy claro que para ellas esto es una cotidianeidad, es su trabajo diario, pero lo cierto es que está cargado de política. La piscifactoría es un símbolo más de su resistencia.
Zineuskadi: ¿Qué recorrido tenéis pensado realizar con el corto?
Ana Serna: Hemos estado muy bien acompañadas por la Agencia Freak, y estamos terminando el circuito de festivales. Tenemos la intención de compartirlo en abierto en internet, además de permanecer en la plataforma Filmin.
Zineuskadi: De cara al futuro, ¿en qué proyecto estáis trabajando?
Ana Serna: En Al Borde Films tenemos varios proyectos entre manos. Uno es el cortometraje ‘Hondarrak’, para el que estamos buscando financiación. Otro es un largometraje documental que estamos desarrollando con CEAR Euskadi, sobre las fronteras y el exilio. Y después tenemos otros dos cortos: ‘Lanbroa’, que está en proceso de distribución, y ‘Beleak’, que está en postproducción. También hacemos otro tipo de vídeos sociales y corporativos.
