“Era muy importante recordar el movimiento insumiso y celebrar lo logrado con una película”

“Era muy importante recordar el movimiento insumiso y celebrar lo logrado con una película”

15 Julio 2020

'Bi urte, lau hilabete eta egun bat’ ha sido una de las primeras películas en estrenarse tras el confinamiento. Lander Garro, su director, e Izaskun Arandia, su productora, nos hablan de su último trabajo y nos cuentan cómo ha sido realizar la presentación de su película en esta época de nueva normalidad.

Para el que no conozca la película ‘Bi urte, lau hilabete eta egun bat’, ¿cómo se la presentaríais?

Izaskun Arandia (I.A.): De forma simple, diría que es un relato del movimiento insumiso, un recordatorio que también sirve de homenaje. Aquellos que no conozcan el movimiento, probablemente las personas menores de 35 años, podrán descubrirlo mediante la película, mientras que quienes lo vivimos tendremos la oportunidad de recordar y celebrar todo aquello que se logró. 

Lander Garro (L.G.): Creo que es un film que transcurre de una forma inesperada. Se trata el tema de la insumisión, pero unido a la sociedad de hoy en día. El tema está focalizado en la historia de seis amigos, y también es muy destacable la presencia femenina. No sé muy bien el motivo, pero mucha gente que ve la película comenta que tiene la sensación de que se les está contando algo nuevo, aunque, probablemente, no haya muchas novedades.

Como comentas, la película se centra en la historia de seis personajes, aunque lo cierto es que muchas personas vivieron una realidad muy similar, ¿no?

L.G.: Así es, es muy importante focalizar bien. Hay un ensayo del escritor Milan Kundera, titulado ‘El Telón’, que habla sobre la esencia las novelas. Para mí es como una biblia, ya que te ayuda mucho a saber cómo focalizar bien las historias en las que estás trabajando. Kundera explica que la historia nos cuenta grandes acontecimientos y que el cine nos los muestra mediante ejemplos para que podamos entenderlos bien. Nosotros llevamos la historia a un plano humano para que la gente pueda entender qué influencia ha tenido en la sociedad. Si analizamos el ejemplo concreto de una familia y extrapolamos los datos, podremos conocer cómo y cuánto afecta un hecho determinado a la sociedad.

¿Por qué contar estas seis historias?

I.A.: Todo comenzó porque Gaizka Aranguren, mi socio de producción y uno de los protagonistas de la película, en 2012 logró entrar en la cárcel de Pamplona para grabar algunas imágenes antes de que la destruyeran. Gaizka acudió a aquella cárcel con cinco compañeros que estuvieron presos, y  allí rodaron imágenes que mostraban cómo estaba la cárcel por dentro.

L.G.: Gaizka me invitó a contar la historia. Antes de comenzar la película lo único que tenía era una caja que él guardaba como legado. Dentro había muchos recuerdos de la época de la insumisión. Papeles, camisetas, cintas… También se encontraban las imágenes rodadas en 2012. En aquel disco duro había mucho material, pero la mayoría estaba bastante mal grabado. No tenía ningún sentido, pero de repente encontré una secuencia que era muy interesante. Un insumiso entra en la que fue su celda y cuenta cómo vivió allí. Acto seguido, entra su compañero de celda, se abrazan, y uno de los dos comienza a llorar. Al ver esa escena pensé: “no están en un espacio que para ellos sea ajeno, raro”. Era su casa, vivían en esa celda, y resulta muy interesante entender la relación que una persona crea con la celda en la que vive.

Se convierte en su casa, un lugar para la resistencia, y, al mismo tiempo, un sitio íntimo. Me pareció un momento muy bonito, y tuve muy claro que ese tenía que ser el punto de partida de la película. También se pueden ver más imágenes de la cárcel, no muchas, pero en algunos momentos regresamos para recordar todo lo que allí se vivió y conocer el cambió que ese lugar provocó en los protagonistas. Ellos sienten que todo el sufrimiento que les causó la cárcel sirvió para algo, que el hecho de haber tantos insumisos presos le dio mucha fuerza al movimiento. Aquello tuvo un impacto muy fuerte en la sociedad y convenció a la opinión pública.

Preestrenasteis la película en el Festival de Cine y Derechos Humanos. ¿Qué acogida tuvo?

I.A.: Diría que tuvo muy buena acogida y que la gente se fue muy contenta. Nosotros estamos muy satisfechos con el trabajo realizado. Me quedé muy sorprendida porque las entradas se pusieron a la venta y en 48 horas ya se habían agotado. Es muy importante, y más teniendo en cuenta la situación que acabamos de vivir y que es una de las primeras películas que se han estrenado. Me emocionó mucho. Acudieron 255 personas al preestreno y el feedback fue muy positivo.

L.G.: Para mí, los últimos meses de producción del film, especialmente los relacionados con el montaje, han sido muy duros, llenos de dudas; por lo que tener esa acogida ha sido muy bonito. Al principio no veía nada clara la película; tenía muchas dudas, quité algunos personajes… En los últimos meses hemos tenido que tomar decisiones muy difíciles y fui lleno de dudas al preestreno. Escuché risas en los momentos de humor que tiene la película y también pude ver que los espectadores estaban muy atentos. Cuando terminó la proyección y la gente comenzó a aplaudir, me lo empecé a creer. Se nos acercaron muchos espectadores a expresarnos sus opiniones y a felicitarnos.

Me ocurrió una cosa muy curiosa: cuando estaba trabajando en la película, estaba tan inmerso en ella que llegué a olvidar sobre qué trataba. No era consciente de que hablaba sobre un movimiento político que revolucionó de arriba abajo a la sociedad. Fue al hablar con la gente cuando vi que se trataba de un tema muy importante. Muchos pensaban: “Yo lo he vivido; a ver cómo lo cuentan”. Para nosotros era primordial no traicionar un tema tan importante para ellos, que el relato fuera fiel a la realidad del movimiento.

¿Cómo ha afectado la pandemia de la COVID-19 al fin de la película y a su preestreno?

I.A.: En un principio estaba previsto realizar el preestreno en el Festival de Cine y Derechos Humanos, a finales de abril, pero lo tuvimos que suspender y hubo momentos de incertidumbre. Además, pensábamos hacer un gran estreno, pero finalmente hemos tenido que conformarnos con algo más sencillo, adoptando todas las medidas que son necesarias en la situación actual. Hace meses era impensable que los espectadores tuvieran que venir con mascarilla al preestreno.

L.G.: A decir verdad, en aspectos como el montaje ha tenido una influencia muy positiva, porque hemos contado con más tiempo. Yo siempre he realizado trabajos para la televisión, y para mí era relativamente sencillo coger una historia coral, con muchos personajes, y crear un discurso coherente, pero en este caso había un salto muy importante. Me he adentrado en ese mundo del cine que tan importante es en mi vida. Que se proyecte la película en las salas de cine es increíble para mí, no tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora. Aunque mi trabajo era el mismo, la carga o la responsabilidad que sentía era mucho mayor, y en algunas ocasiones me he sentido completamente bloqueado. Mi hermano me ha ayudado en las labores de montaje y hemos pasado muchos días sin poder avanzar. Ha sido un proceso muy largo y duro.

¿Cuáles serán los siguientes pasos que dará la película?

I.A.: En la actualidad estamos en proceso de enviarla a los festivales de cine, y nuestro objetivo principal es estrenarla en otoño. Si todo va bien, se podrá ver en toda Euskadi, y queremos hacer un estreno unificado en las tres capitales.

¿En qué otros trabajos estáis trabajando?

I.A.: Ahora mismo tengo otros tres proyectos entre manos. Ha sido un año duro, muy intenso: he estrenado una película, en breves presentaremos otra, y tengo otro par para el próximo año. En el cine el timing es muy importante. Como productores tenemos tres proyectos, pero cada uno se encuentra en una fase diferente. Una de las películas es ‘Non dago Mikel?’, un documental sobre Mikel Zabaltza que estrenaremos en otoño. Además, estoy trabajando en mi primer trabajo como directora. Se trata de un documental sobre una sala transgénero de baile en Londres y empezaremos a montarlo ahora. También tenemos un proyecto en fase de desarrollo sobre un grupo de Argentina al que llaman Socorristas. En este país latinoamericano está prohibido el aborto, y este grupo de mujeres se dedica a ayudar realizando abortos ilegales.

L.G.: El trabajo más importante que tengo entre manos es ‘Tipularen zehazka kanta’. Es una película que aúna la cárcel con la enfermedad y que parte de un poema de Miguel Hernández. También estoy escribiendo una obra para una gran productora de Madrid, pero por contrato no puedo dar muchos más detalles. Es un proyecto muy bonito; guarda  una estrecha pero, a su vez, muy sutil relación con la cultura vasca. Además, se ha creado una muy buena sinergia con la productora madrileña. Hasta ahora siempre me he movido por aquí, y he podido observar que allí se trabaja con otra seriedad. Aquí muchas veces tenemos que hacer las cosas de forma precaria, con unos criterios muy cambiantes. En ocasiones vivimos situaciones muy caóticas. Allí se trabaja de forma muy estricta, pero a su vez he encontrado mucha gratitud.

¿Cómo ha sido trabajar juntos?

L.G.: Trabajar con Izaskun Arandia es un auténtico placer, y me gustaría destacar el papel de los productores. Izaskun ayuda en todas las fases de creación, y le ha aportado la perspectiva de género a la película. Yo me siento responsable de muchas cosas buenas en este film, pero una de las mejores es, precisamente, la perspectiva de género, que le ha dado un gran impulso al trabajo. Por eso me gustaría brindarle ese reconocimiento a Izaskun.

I.A.: Colaborar con Lander ha sido muy agradable. Al principio, un poco duro, pero tiene mucha mayor flexibilidad de la que yo pensaba, y hemos estado muy a gusto trabajando juntos. También me gustaría remarcar que hemos tenido que hacer nuestra película de una forma muy precaria. Creo que era muy importante recordar el movimiento insumiso y reconocerlo con una película, pero parece que las instituciones no opinan igual.